Hoy hace exactamente 801 días desde que se declaró el estado de alarma en España debido a la pandemia mundial, y también 801 días desde la última crónica de carrera que escribí en este blog. 14 meses después de aquellas 100 Millas Sierras del Bandolero he vuelto a ponerme un dorsal para volver a correr el Ultra Trail Bosques del Sur, que también era Campeonato de Andalucía de Ultra Trail. ¡Y de qué forma!
El camino hasta llegar a Bosques del Sur no ha sido nada fácil. Con el confinamiento todos nuestros objetivos y nuestras ilusiones del año 2020 se desvanecieron. Todo el trabajo y cariño que le dedicamos a la temporada se fueron por el desagüe. En mi caso particular, quise aprovechar ese tiempo de parón para recuperarme de unas molestias en los tíbiales posteriores de ambas piernas. Aquí es cuando empieza mi pesadilla. Lo que en principio parecía un problema traumatológico, resultó ser algo mucho más complicado. Después de pasar por las manos de traumatólogos, neurocirujanos, reumatólogos y fisioterapeutas sin obtener ninguna solución, ya en diciembre del 2020 y viendo que los dolores no remitían, me propuse tirar la toalla y abandonar seriamente este deporte de correr por la montaña para dedicarme otra vez al ciclismo.
Pero el 8 de enero, como regalo de reyes, recibo un correo de la organización de Ultra Trail Bosques del Sur recordándome que mi inscripción del 2020 sigue vigente para el 2021 – ¡Ostia! Bosques del Sur. Con lo bien que me lo pasé allí en 2019. Imagínate poder volver a correr por la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas. Y aquí estoy, sin poder rodar un par de kilómetros sin dolor – Pero a medida que pasaban los días del mes de enero algo en mi cabeza decía que no había luchado lo suficiente como para tener que abandonar. Que tenía que darle una oportunidad más a las carreras de ultra fondo. Así que el 17 de febrero empiezo, después de varios meses en dique seco, a probarme con unos rodajes suaves. El maldito dolor seguía ahí, latente. Me dedico los primeros días a analizar mi forma de pisar. Qué tipo de pisada me produce más dolor, cuales producen más impacto, y cuales no. Voy adaptando un poco mi forma de correr. Más flexionado, con el torso más recto. Voy prestando atención a todos los detalles de cómo aterrizo con cada paso, si un poco por delante o por debajo de la cadera. Cada dos días en casa me doy un masaje a fondo de gemelos, psoleos y tibiales, buscando quitar tensión a toda la musculatura de la zona. También dedico un rato cada día a estirar toda la cadena posterior, desde el cuello hasta el tendón de Aquiles. Y por supuesto, le dedico más tiempo a trabajar la movilidad de todo el tren inferior.
A primeros de marzo diseño un plan de entrenamiento de 12 semanas de cara a Ultra Trail Bosques del Sur, una carrera de 100km y casi +5000m acumulados. Un plan ambicioso por la cantidad de meses que llevo sin entrenar en condiciones. Las primeras tiradas me cuestan muchísimo, tanto por los dolores como por la baja forma cardiovascular. A medida que van avanzando las semanas me encuentro mucho mejor y voy aumentando la intensidad y el volumen de mis entrenamientos. Sigo con los masajes en tren inferior y estiramientos de la cadena posterior casi a diario. A solo 6 semanas de la carrera, como por arte de magia, los dolores de los tíbiales posteriores han desaparecido. No me lo puedo creer. Sin embargo, otro enemigo me estaba esperando a la vuelta de la esquina. Cuando quedan apenas 4 semanas para el gran evento, debido al sobre entrenamiento, toda la musculatura de la cadera derecha empieza a darme la lata. Psoas, tensor de la fascia lata, aductores… una pesadilla. Pero a base de Compex y un par de sesiones de fisioterapia, consigo recuperarme más o menos bien de cara a la carrera.
El 22 de Mayo, sin haberme saltado un sólo entrenamiento del plan, me presento en Cazorla para correr Ultra Trail Bosques del Sur, que termino en 11h 55′. Entro en meta, llorando de alegría, el 18º de la general y 9º de mi categoría. Os podría hablar de la crisis que tuve a mitad de carrera que me arrastraba a abandonar en el siguiente avituallamiento, del dolor insoportable en la ingle y rodilla derechas, de como el salir en el cajón de los élites me arrastró a un ritmo de carrera frenético fuera de mi zona de confort durante los primeros kilómetros, u os podría hablar de lo cerca que he entrado en meta de los mejores corredores de ultra trail de Andalucía. Pero todo eso son solo anécdotas de las carreras ahora mismo, que contaré con más detalle en otro artículo. Lo que de verdad me llevo de estos 3 meses es que con trabajo y constancia he salido del agujero en el que estaba, y ahora estoy ilusionado para ponerme a trabajar en los siguientes proyectos.